Benedetto Croce

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Benedetto Croce.

Benedetto Croce (25 de febrero de 186620 de noviembre de 1952) fue un escritor, filósofo, historiador y político italiano. Figura destacada del liberalismo, su obra influyó en pensadores italianos tan diversos como el marxista Antonio Gramsci y el ideólogo fascista Giovanni Gentile.

Biografíaeditar

Nació el 25 de febrero de 1866 en Pescasseroli, en la región italiana de los Abruzos, en el seno de una familia adinerada: la rama materna, procedente de Pescasseroli y establecida también en Apulia y Terra di Lavoro, estaba más ligada a los ideales liberales; la paterna, de cuño borbónico, era originaria de Montenerodomo pero se había instalado en Nápoles. Aunque su educación fue estrictamente católica, a los 18 años se convirtió en ateo, no volviendo a profesar ninguna religión durante el resto de su vida.

En 1883, mientras estaba de vacaciones con su familia en la localidad de Casamicciola, en la isla de Isquia, un terremoto destruyó la casa donde se alojaban. Su madre, su padre y su única hermana murieron, mientras que él permaneció enterrado durante mucho tiempo entre los escombros, sobreviviendo por poco. Tras este accidente heredó toda la fortuna familiar, lo que le permitió vivir holgadamente el resto de su vida y dedicar todo su tiempo a la filosofía.

Fue confiado a la tutela de su tío Silvio Spaventa, hermano del filósofo Bertrando, que lo acogió en su casa en Roma, donde Croce vivió hasta la mayoría de edad. En el círculo cultural en la casa del tío Silvio frecuentó a importantes hombres políticos e intelectuales, entre los cuales Antonio Labriola que lo introdujo al marxismo. Aunque se inscribió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nápoles, frecuentó las clases de filosofía moral de Labriola en Roma; nunca acabó sus estudios universitarios, pero se consagró a estudios eruditos, filosóficos, históricos y literarios. En 1886 dejó Roma y volvió a Nápoles, adquiriendo la casa dónde vivió Giambattista Vico, muy admirado por Croce por la concepción filosófica que, por algunos aspectos, adelantó la suya.

Conforme aumentaba su fama, fue alentado a dedicarse a la política, siendo nombrado senador en 1910. Criticó abiertamente la participación italiana en la Primera Guerra Mundial por considerarla una guerra suicida, lo cual, si bien en un principio le hizo muy impopular, hizo que su reputación se afirmara después del final de la guerra, convirtiéndose entonces en una figura política muy respetada.

De 1920 a 1921 es nombrado ministro para la Instrucción Pública en el quinto y último gobierno de Giovanni Giolitti. Después del asesinato del político socialista Giacomo Matteotti en 1924, rompió con el movimiento fascista. Cuando en 1925 Giovanni Gentile publicó su "Manifiesto de los intelectuales fascistas", Benedetto Croce replicó con el "Manifiesto de los intelectuales antifascistas", en el que denunció la violencia y la falta de libertad del régimen, alejándose posteriormente de la vida política, a la que no volverá hasta después del final de la Segunda Guerra Mundial, donde, en la confusión política en la que cae el país, él intentó mediar entre los distintos partidos antifascistas.

Se convirtió así en ministro sin cartera de varios gobiernos hasta que, en 1943, es nombrado secretario del Partido Liberal, el cual abandona en 1946. En ese mismo año funda en Nápoles el Instituto Italiano para los Estudios Históricos, destinando para su sede un apartamento de su propiedad. Durante toda su vida política hasta su muerte en 1952 fue uno de los personajes públicos más respetados en Italia.

Pensamientoeditar

La Filosofía del Espíritueditar

Croce profundiza tanto en el marxismo como en el idealismo hegeliano: según éste último, la realidad se da como espíritu que continuamente se determina y, en cierto sentido, se realiza. El espíritu se configura entonces como la fuerza que anima la realidad, que se auto-organiza dinámicamente convirtiéndose en Historia según un proceso racional.

De Hegel y de otros idealistas alemanes como Fichte, Croce toma el carácter racionalista y dialéctico: el conocimiento se produciría a través de procesos de mediación entre lo particular y lo universal, entre lo concreto y lo abstracto, y a partir de ahí crea un sistema propio que él llamó la Filosofía del Espíritu. Croce fue un ardiente idealista, y negaba otra realidad que los conceptos puros, que eran para él por una parte las Ideas de Platón, pero por otra también las categorías de Kant. Llegó a la conclusión de que si toda la realidad podía encuadrarse en una idea, toda la realidad podía reducirse a conceptos lógicos. Gran parte de su obra trató, por ello, de la lógica.

Croce rechazaba todas las religiones, pues consideraba que éstas presentaban una inaceptable falta de lógica, rechazo que amplió asimismo a la metafísica, a la que consideraba una simple justificación de las ideas religiosas.


Estéticaeditar

La estética se configura en primer lugar como actividad teórica basada en los sentidos, en las representaciones e intuiciones que tenemos de la realidad. El objeto fundamental de la estética —que es también la ciencia de la expresión— es el lenguaje.

El arte no es por lo tanto una producción exclusivamente sensible, sino una reflexión conceptual que si bien no es un mero hecho social (a la manera de los positivistas), posee un estatuto particular y específico: el arte es la expresión de una intuición lírica que conmueve emotivamente al intelecto, pues vincula sentimiento y sentido.

Lógicaeditar

La actividad teórica no se une solamente a la intuición (al ámbito estético) sino que participa del elemento racional, apuntando a la esfera de lo universal. La meta de esta actividad es la elaboración del concepto puro, universal y concreto.

El concepto puro explica la verdad universal, mientras que los conceptos científicos no son sino pseudoconceptos, instrumentos prácticos construidos ficticiamente. La lógica de Croce es también histórica, en la medida en que debe analizar la génesis y desarrollo histórico de su objeto de estudio.

La Filosofía de la Prácticaeditar

Croce da mucha importancia a la voluntad individual, que no es sino la economía, teniendo un fuerte sentido de la realidad y de las pulsiones que regulan la vida humana. Como la construcción de la realidad es racional, no tiene por qué coincidir con la de los otros, naciendo entonces las disciplinas sociales que organizan la vida de los individuos.

El derecho, nacido de esta forma, es en un cierto sentido amoral, pues sus objetivos no coinciden con los de la moral. Igualmente autónoma es la esfera política, que es entendida como lugar de encuentro/desencuentro entre intereses diferentes, esencialmente conflictiva pues el conflicto es lo que caracteriza la vida.

La idea de Estado de Hegel es criticada por Croce, que considera que el Estado no tiene ningún valor filosófico ni moral, siendo simplemente un agregado de individuos que organizan sus relaciones jurídicas y políticas.

Concibe, así, la ética como expresión de la voluntad universal, propia del espíritu; no hay una ética natural o una ética formal, y por lo tanto no hay contenidos eternos propios de la ética, que se define simplemente como la actuación del espíritu, que manifiesta de forma racional actos y comportamientos particulares. Todo ello sucede siempre teniendo como horizonte la mejora continua del ser humano.

El Historicismoeditar

La teoría de Croce es fuertemente historicista; la historia tiene también un preciso horizonte gnoseológico, porque en primer lugar es conocimiento, y conocimiento contemporáneo, por lo que la historia no es el pasado, sino que está viva en cuanto su estudio está motivado por un interés que surge en el presente.

La historiografía es, en segunda instancia, útil para comprender la racionalidad más profunda del proceso del espíritu, no siendo un conocimiento abstracto, sino de hechos y experiencias bien precisas. El conocimiento histórico nos ilumina sobre la génesis de los hechos.

Croce critica a los iluministas, y en general a cualquiera que quiera individualizar los absolutos que regulan la historia y la trascienden: la realidad es historia, en su totalidad, y la historia es la vida misma, que se desarrolla autónomamente siguiendo sus propios ritmos y sus propias razones. Es un camino progresivo que no debe constituir una certeza sobre la que desanimarse: esta consciencia debe ser confirmada por un empeño constante de los hombres, y sus resultados no son previsibles ni deben nunca darse por descontados.

La Historia se convierte entonces en la historia de la libertad, del modo en que el ser humano evoluciona y realiza su existencia. La libertad se traduce en el plano político en el liberalismo: una especie de religión de la libertad que es imprescindible en el progreso histórico-político.

Obraeditar

La obra de Croce puede ser dividida en tres periodos: el de los estudios históricos y literarios en el que realiza un acercamiento al marxismo, el periodo de madurez en el que escribe sus obras filosóficas sistemáticas y un último periodo de profundización teórica y revisión de la Filosofía del Espíritu en clave historicista.

  • Materialismo histórico y economía marxista (1900).
  • La estética como ciencia de la expresión y lingüística general (1902).
  • La lógica como ciencia del concepto puro (1909).
  • Breviario de estética (1912).
  • Ensayo sobre Hegel (1912)
  • Teoría e historia de la historiografía (1917).
  • Ariosto, Shakespeare y Corneille (1920).
  • El Cuento de los Cuentos (1925)
  • Manifiesto de los intelectuales antifascistas (1 de mayo de 1925).
  • Historia de Europa en el siglo XIX (1933).
  • Últimos ensayos (1935).
  • La poesía (1942).
  • La Historia como pensamiento y acción (1938).
  • El carácter de la filosofía moderna (1941).
  • Filosofía e Historiografía (1949).
  • Croce, el rey y los aliados (1951).

Enlaces externoseditar


Predecesor:
Maurice Maeterlinck
Presidente del PEN Club Internacional
19491952
Sucesor:
Charles Langbridge Morgan







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