Historia de Gibraltar

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Prehistoriaeditar

Existen evidencias acerca del poblamiento del peñón por el hombre de Neandertal. Se encontró un cráneo perteneciente a dicha especie en la cantera de Forbes en 1848, de hecho antes del descubrimiento "original" en el valle de Neander. En 1926, se encontró el cráneo de un niño neandertal en la Torre del Diablo.

Desde la Antigüedad a la Guerra de Sucesión Españolaeditar

Los fenicios visitaron la zona en una época tan temprana como el 950 a. C. Gibraltar y Abila (antigua ciudad y promontorio en la actual Ceuta) formaban las llamadas Columnas de Hércules, que los marineros fenicios marcaron con unas columnas de plata para señalar a los pueblos mediterráneos los límites seguros de navegación.

Aunque es posible que los primeros en navegar por el peñón fueran los fenicios, los antiguos griegos creían que el héroe mítico Hércules abrió el estrecho de un solo golpe para poder unir el mar mediterráneo con el Océano Atlántico para así seguir en busca del ganado de Gerion, rey del pueblo indígena Tartessos en Andalucía, que según cuenta la leyendas helénicas, era un gigante deforme.

Poco se construyó durante los cuatro primeros siglos de control musulmán. No fue hasta 1160 que el califa almohade Abd al-Mumin ordenó la construcción del primer establecimiento permanente, incluyendo una fortificación. La torre principal de este castillo sigue en pie en la actualidad.

Posteriormente pasó al reino de Granada. En 1309 fue conquistada por Alonso de Guzmán al servicio de la Corona de Castilla y con ayuda de Aragón. Poco después, en 1333 es tomada por los meriníes (conocidos tradicionalmente como benimerines), que habían invadido la España musulmana. En 1374 cae en manos de los nazaríes del Reino de Granada. El 26 de agosto de 1407 una escuadra castellana derrotó a una flota conjunta granadina, tunecina y tremecení. En 1411 los nazaríes tienen que reconquistar la plaza, al rebelarse sus habitantes y pasarse a los benimerines.

Tras un infructuoso intento de conquista en 1436, Gibraltar pasó definitivamente a manos cristianas en 1462, cuando es conquistada por Alonso de Arcos, al servicio del duque de Medina Sidonia, bajo cuyo señorío quedó la plaza, que poco después fue reclamada como dominio realengo por la Corona de Castilla. Aprovechando las turbulencias del reinado de Enrique IV, los Medina-Sidonia tomaron Gibraltar a la fuerza en 1467, apoyándose en una donación del pretendiente "Alfonso XII".

A la muerte de Enrique IV, en 1474, su hermana y heredera Isabel recabó apoyos para cimentar su posición en la Guerra de Sucesión que la enfrentaba con Juana la Beltraneja. Los Medina-Sidonia fueron así gratificados con el Marquesado de Gibraltar (30 de septiembre de 1478). La ciudad permaneció bajo dominio asidonense hasta que los Reyes Católicos suprimieron el título en 1501 y reincorporaron el territorio a los dominios realengos de la Corona de Castilla. Sin embargo, el Duque de Medina-Sidonia intentó de nuevo hacer valer sus derechos sitiando la plaza en 1506.

De Gibraltar era Gonzalo Piña Ludueña, quien fundó la ciudad de Gibraltar en Venezuela en 1592, a orillas del Lago de Maracaibo.

Siglos XVIII y XIXeditar

Príncipe de Darmstadt Gobernador Austriacista de Gibraltar

Inglaterra y Holanda, eran contrarias a la aspiración de Felipe de Anjou al trono de España, lo que reforzaría el trono francés. En julio de 1702, durante la Guerra de Sucesión Española, llegaron a Cádiz y desembarcaron en Rota y El Puerto de Santa María.

En agosto de 1704, otra escuadra angloholandesa, al mando del almirante Rooke y del Príncipe de Hesse-Darmstadt, se dirigió a Gibraltar. Exigieron la entrega incondicional de la plaza y un juramento de fidelidad al Archiduque Carlos. El gobernador de Gibraltar rechazó el ultimátum el 1 de agosto. Durante la noche del 3 al 4 de agosto, el castillo y la misma ciudad sufrió intensos bombardeos. Sólo 80 soldados y 300 milicianos, con escasa o nula instrucción militar, dotados con 120 cañones (de los que un tercio estaban inservibles) lo defendían, frente a una flota anglo-holandesa que totalizaba 10.000 hombres y 1.500 cañones, apoyada por un batallón de 350 soldados catalanes partidarios del Archiduque Carlos de Austria (que desembarcaron en una playa conocida desde entonces como Bahía de los Catalanes). Tras cinco horas de bombardeos la plaza se rindió, pero no a Inglaterra, sino a Carlos III de España, como se autotitulaba el Archiduque, en cuyo nombre fue ocupada por el Príncipe de Hesse-Darmstadt, a quien el gobernador entregó la ciudad. La mayor parte de la población del Peñón, fiel a Felipe V, huyó de la localidad y se refugió en diversos lugares. La mayoría se trasladó a la ermita de San Roque, dando lugar a la creación del municipio de San Roque, el cual aún hoy tiene la denominación oficial de "Ciudad de San Roque donde reside la de Gibraltar". Allí se conservan objetos importantes de la historia española de Gibraltar, como una imagen de la Virgen Coronada, o los documentos históricos firmados por los Reyes Católicos en 1502, concediendo su escudo de armas a la ciudad. Uno de los protagonistas de estos acontecimientos es el célebre duque de Marlborough (llamado Mambrú por los españoles). Nueve años más tarde, la conquista se formalizó mediante el Tratado de Utrecht (1713), en el cual España cedía al Reino Unido "la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno. Pero para evitar cualesquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el rey católico y supone que así se ha de entender, que la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra. [...] Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla.".

España hizo varios intentos de reconquistar esta ciudad, en 1727, 1779 hasta 1782, no reconoció la ocupación de esta zona de su territorio y lo puso en restitución, estableciendo un puesto de control entre la ciudad y el resto de España.

Todos los intentos por recuperar Gibraltar fracasaron. El escritor español nacido en Cádiz, José Cadalso, murió en uno de estos intentos. Se estableció un puesto de control y un campo militar en Gibraltar. Los exresidentes de Gibraltar en 1704 que se habían establecido "temporalmente" con la insignia de su municipio en San Roque y junto a este pueblo creció el llamado Los Barrios. Más tarde fue repoblada Algeciras (abandonada desde 1379). Al fracasar la invasión española de 1783, Gran Bretaña reanudó la ocupación del terreno neutral, y por lo menos desde 1838, cuando los centinelas se pegaron a lo largo de la línea de alto el fuego entonces existente, el área ha sido ocupada y administrada por Gran Bretaña.

Con la apertura del canal de Suez en 1869, Gibraltar aumentó de importancia estratégica (y por tanto su importancia para Gran Bretaña), y su posición como puerto de aprovisionamiento y escala resultó notablemente fortalecida.

Durante los primeros años del siglo XX, el peñón fue excavado para construir túneles que uniesen las partes este y oeste. El material extraído fue utilizado para ganar unas 26 hectáreas a la bahía de Algeciras (que estaba y sigue estando bajo soberanía española), permitiendo así la expansión de las instalaciones portuarias y del atestado enclave a costa de las aguas españolas.

Siglo XXeditar

En 1909 los británicos construyeron una cerca de siete pies de altura (la famosa "verja de Gibraltar") consagrando la ocupación de más de 800 metros de istmo situado en el territorio neutral.1 De esta forma Gibraltar se apropiaba de más de la mitad de un terreno cuya neutralización se había acordado en el siglo XVIII por parte de España y Gran Bretaña.

Paso fronterizo entre Gibraltar y España

Se siguió una política similar con respecto a las aguas territoriales, que de acuerdo con los términos del Tratado de Utrecht eran reconocidas como "aquella área circundante a la colonia hasta la cual podían alcanzar los cañones de la fortaleza del Peñón". A lo largo de los años estas aguas territoriales han sido incrementadas unilateralmente de facto por el Reino Unido, basándose en lo establecido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del mar que permite llegar hasta el límite de 12 millas náuticas. España ha considerado tal incremento como contrario a derecho, por cuanto contravenía los términos del Tratado de Utrecht, y por tanto no reconoce al Reino Unido más aguas que las del puerto de Gibraltar (cedido por el Tratado de Utrecht) ni más espacio aéreo que el situado sobre la vertical del Peñón.

Gibraltar, sin estatuto definido durante las primeras décadas de ocupación británica (en la era conocida simplemente como the Town and garrison of Gibraltar in the Kingdom of Spain, la Ciudad y guarnición de Gibraltar en el Reino de España) fue declarada en 1830 crown colony (colonia de la corona).

Durante la Guerra Civil Española (1936-39), miles de españoles, de ambos lados, se refugiaron en Gibraltar.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Gibraltar fue la base de operaciones militares británicas entre el Atlántico y el Mediterráneo, y un punto de escala vital para los convoyes aliados, ya que era uno de los pocos territorios de la Europa continental que se mantuvo libre de ocupación por las fuerzas del Eje o sus aliados.

En 1938 se aprobó la construcción de un aeropuerto militar en el territorio situado entre la verja y el peñón. En 1941 se dio el visto bueno al trazado del aeropuerto, cuya pista de aterrizaje se introducía más de 800 metros en la bahía de Algeciras, en una interpretación unilateral hecha por Gran Bretaña del alcance de las aguas jurisdiccionales de la colonia, considerada ilegal por España a la luz de los términos del Tratado de Utrecht y de otros convenios internacionales

En 1946 y por el Capítulo XI de la Carta de las Naciones Unidas, el Reino Unido registró a Gibraltar como "territorio no autónomo". Gibraltar fue incluido en la lista de territorios sometidos a descolonización, y por lo tanto dentro del ámbito de actuación del Comité Especial Encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales (Comité de los 24). De acuerdo con los gibraltareños, la Carta de la ONU y el apartado 2º de la resolución 1514 (XV) garantizarían el derecho de autodeterminación de los gibraltareños. La postura española y la de Naciones Unidas es diametralmente contraria, y se basa en primer lugar en el propio Tratado de Utrecht, que establece que si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender o enajenar, de cualquier modo, la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla, por lo que la culminación del proceso de descolonización se traduciría indefectiblemente en la retrocesión de la colonia a España; en segundo, en la misma resolución 1514 (XV) que al mismo tiempo que garantiza en su apartado 2º el derecho de los pueblos a disponer de sí mismos también afirma taxativamente en su apartado 6º que todo intento a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Por todo ello, el gobierno español y las autoridades internacionales ha considerado a los gibraltareños como meros colonos en territorio español.

Los gibraltareños argumentan que la cuestión de la integridad territorial no es aplicable, puesto que Gibraltar es territorio británico y no español. Además, invocan el artículo 73 de la Carta de las Naciones Unidas (que establece que Los Miembros de las Naciones Unidas que tengan o asuman la responsabilidad de administrar territorios cuyos pueblos no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio [...] se obligan [...] a desarrollar el gobierno propio, a tener debidamente en cuenta las aspiraciones políticas de los pueblos, y a ayudarlos en el desarrollo progresivo de sus libres instituciones políticas) para justificar el gradual aumento de autogobierno (asunto que siempre ha sido rechazado por España como contrario a lo establecido en el Tratado de Utrecht y que motivó el cierre de la verja en 1969). Finalmente, se acogen al artículo 103 que establece que en caso de conflicto entre las obligaciones contraídas por los Miembros de las Naciones Unidas en virtud de la presente Carta y sus obligaciones contraídas en virtud de cualquier otro convenio internacional, prevalecerán las obligaciones impuestas por la presente Carta. España, por su parte, niega que exista contradicción entre el Tratado de Utrecht y la Carta de las Naciones Unidas, acogiéndose de nuevo a la integridad territorial de España.

En su resolución 2231 (XXI), de 20 de diciembre de 1966 (texto aquí, "Cuestión de Gibraltar"), las Naciones Unidas declararon:

La Asamblea General, habiendo examinado la cuestión de Gibraltar,[...]. 1. Lamenta la demora en el proceso de descolonización y en la aplicación de la resolución 1514 (XV), de la Asamblea General a Gibraltar. 2. Invita a las partes a que continúen sus negociaciones, teniendo en cuenta los intereses de la población del territorio y pide a la Potencia administradora que acelere sin ningún obstáculo, y en consulta con el Gobierno de España, la descolonización de Gibraltar [...]

Un año después, en su resolución 2353 (XXII), de 19 de diciembre de 1967 (texto aquí, "Cuestión de Gibraltar"), las Naciones Unidas declararon:

La Asamblea General, habiendo examinado la cuestión de Gibraltar, [...]. Considerando que toda situación colonial que destruya parcialmente o totalmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y específicamente con el párrafo 6º de la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General, [...]. 1. Lamenta la interrupción de las negociaciones recomendadas en las resoluciones 2070 (XX) y 2231 (XXI) de la Asamblea General; 2. Declara que la celebración por la Potencia administradora del referendum de 10 de septiembre de 1967 contraviene las disposiciones de la resolución 2231 (XXI) de la Asamblea General y las de la resolución aprobada el 1 de septiembre de 1967 por el Comité Especial [...]. 3. Invita a los Gobiernos de España y del Reino Unido [...] a reanudar sin demora las negociaciones previstas en las resoluciones 2070 (XX) y 2231 (XXI) de la Asamblea General, con miras a poner fin a la situación colonial de Gibraltar y a salvaguardar los intereses de la población al término de esa situación colonial

Ante tales resoluciones, el gobierno de Gibraltar pone el énfasis en la obligación de salvaguardar los "intereses" de la población de la colonia, declarando que aquellos no son salvaguardados si no se respetan sus deseos y derechos democráticos.

Por el otro lado, España se ha opuesto siempre a cuantas modificaciones ha ido introduciendo el gobierno británico en el estatus político de los gibraltareños, porque tales modificaciones suponían la dotación de unos instrumentos cada vez más representativos que menoscababan el carácter estrictamente colonial de Gibraltar. Por todo ello, ante la celebración de un referéndum en 1967, dando la oportunidad a los gibraltareños para elegir entre la soberanía española o continuar unidos a Gran Bretaña (opción que ganó por un abrumador 12.138 a 44 votos), y la consiguiente promulgación de la Constitución de Gibraltar el 30 de mayo de 1969 (que garantizaba un pleno autogobierno en cuestiones internas, al tiempo que establece en su preámbulo que El Gobierno de Su Majestad nunca entrará en tratos consecuencia de los cuales el pueblo de Gibraltar pudiera pasar a estar bajo la soberanía de otro estado en contra de sus deseos expresados libre y democráticamente), el gobierno franquista tomó la decisión de cerrar la verja ese mismo año, lo que impidió la comunicación directa entre las poblaciones a uno y otro lado de la frontera. El gobierno español sostuvo que tal decisión era conforme a derecho internacional ya que el tratado de Utrecht establece que "la dicha propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra". Durante el primer gobierno de Felipe González, se reanudó el paso de viajeros y mercancías por la verja el 5 de febrero de 1985, después de que la CEE impusiera la apertura de la verja como requisito indispensable para admitir a España. El Tratado de Roma establece que los territorios europeos tiene que permitir el libre movimiento de personas.

Actualidadeditar

En la actualidad el Gobierno español sigue reclamando la soberanía del Peñón, aunque esta reclamación siempre ha sido rechazada por el Gobierno británico. Los habitantes de Gibraltar han defendido "su derecho de autodeterminación" y, en referendos, en los que éstas han apoyado claramente la opción de no reintegrarse a España. En el último, celebrado en 2002, se rechazó por un margen de un 98,97% la cosoberanía hispano-británica.

El Gobierno español mantiene diversas restricciones en relación a Gibraltar en defensa de lo que considera sus legítimos derechos (por ejemplo, dado que el istmo nunca fue cedido por España, ni mediante el Tratado de Utrecht ni por otro acto o tratado, no reconoce el carácter de frontera internacional del límite actual marcado por la verja, en pleno istmo, a unos 800 metros al norte de la línea de control pactada en 1713, situada justo a los pies del Peñón).

Referenciaseditar

  1. Simon J. Lincoln (1994 !accessdate=2013 September 26). «The Legal Status of Gibraltar: Whose Rock is it Anyway?». Fordham International Law Journal, Volume 18, Issue 1 page 308.

Véase tambiéneditar

Enlaces externoseditar








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