Reino de Prusia

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Königreich Preußen
Reino de Prusia

Reino

Wappen Mark Brandenburg.png

1701-1918

Free State Of Prussia (narrow borders).svg
Flag of Poland.svg

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de {{{nombre_común}}}
Prusia en 1872 cuando pasó a ser la cabeza del nuevo Imperio alemán.
Capital Berlín
52°31′N 13°24′E / 52.517, 13.400
Idioma oficial Alemán
Gobierno Monarquía
Historia
 • Establecido 1701
 • Disolución 1918
Superficie
 • 19102 348 779,87 km²
Población
 • 18161 est. 10 349 031 
 • 18711 est. 24 689 000 
 • 19102 est. 34 472 509 
     Densidad 98,8 hab./km²
Miembro de: Sacro Imperio Romano Germánico, Confederación Germánica, Confederación Alemana del Norte, Imperio alemán

El Reino de Prusia (en alemán: Königreich Preußen) fue un reino que existió desde 1701 hasta 1918. Gobernada durante toda su existencia por la rama franconiana de la Dinastía Hohenzollern, originalmente estaba centrada en Brandeburgo-Prusia, no obstante y principalmente gracias a su poderío militar, logró expandirse territorialmente, y para el fin de la Guerra austro-prusiana, había alcanzado la hegemonía total sobre el norte de Alemania. En 1871, al finalizar la Guerra franco-prusiana y al proclamarse el Imperio alemán, el Reino alcanzó su máxima extensión territorial; y aunque junto con otros Reinos germanos pasó a formar parte del nuevo Estado alemán, era por mucho el más grande e importante, abarcando más de la mitad de la superficie del Imperio, unos 348.780 km² en 1910. Al contar con la mayor economía y el mayor ejército de Alemania, Prusia garantizó su hegemonía política y desde entonces los Reyes de Prusia fueron también los Emperadores alemanes. En 1918, al ser derrotada Alemania en la Primera Guerra Mundial, una revolución socialista derrocó a la monarquía y el Reino se convirtió en el Estado Libre de Prusia, un Estado federal dentro de la nueva República alemana.

Historiaeditar

Prusia: desde la Prusia original hasta Brandeburgoeditar

El Ducado de Prusia tiene su origen en el establecimiento de los alemanes en la Prusia Oriental a partir del siglo XII. La provincia que posteriormente recibió el nombre de "Prusia Oriental" era hasta esa época el único territorio llamado propiamente Prusia, ya que su nombre derivaba de sus originarios habitantes prusianos bálticos, no alemanes, quienes fueron asimilados sólo tras las Cruzadas Bálticas y la Drang nach Osten. El régimen establecido por los alemanes en Prusia recibió el nombre de Estado monástico de los Caballeros Teutónicos, y aunque logró someter a los reinos cristianos de Lituania y Polonia, luego perdió su hegemonía en diversas guerras contra estos últimos, siendo la Guerra polaco-teutónica (1519-1521) la que representó la derrota final. El último Gran Maestre teutón, Alberto de Brandenburgo-Ansbach, renunció entonces al catolicismo, abrazando el luteranismo y juró vasallaje al Rey de Polonia, Segismundo el Viejo. Por su parte, el monarca polaco secularizó los territorios de la Orden Teutónica y se los entregó a Alberto para él y sus herederos bajo la forma de el Ducado de Prusia,

Los Hohenzollern de Brandeburgo, primos del ahora duque Alberto de Prusia, estaban propiciando incrementar sus señoríos mediante matrimonios. Aunque la mayoría de estas uniones fueron improductivas desde el punto de vista dinástico, la boda del margrave brandeburgués Joaquín II con Eduviges de Polonia, hija del rey Segismundo el Viejo, le permitió obtener al primero la garantía polaca de que si el linaje de Alberto se extinguía por la ausencia de hijos varones, sus herederos recibirían el Ducado de Prusia. Cuando el duque Alberto murió, en 1568, fue sucedido por su hijo, Alberto Federico de Prusia, y debido a la debilidad mental de este último, la posibilidad de que los Hohenzollern de Brandeburgo accediesen al ducado prusiano se hizo latente, por lo que el Congreso polaco se reunió en Lublin, y después de deliberar, ratificó la decisión de su Rey.

En 1594, el margrave Joaquín-Federico de Brandeburgo, nieto de Joaquín II, logró que su hijo Juan Segismundo se casase con la hija mayor de Alberto Federico, Ana de Prusia, aumentando las probabilidades de heredar el Ducado, ya que el duque no tenía hijos varones. En 1603, Joaquín-Federico logró obtener la regencia de Prusia, debido a que la enfermedad mental del duque se había agravado; no contento con esto, decidió afianzar aún más sus lazos con Prusia, y una vez que murió su esposa, se casó con Leonor de Prusia, hermana de Ana. De esta manera, padre e hijo tuvieron al Duque de Prusia como suegro. El matrimonio con de Juan Segismundo con Ana tuvo doble beneficio, ya que esta era la hija mayor de María Leonor de Cléveris, hermana mayor de Juan Guillermo de Cléveris, otro duque mentalmente inestable que gobernaba estratégicos territorios cerca del Rin y del camino español. Al morir Juan Guillermo sin hijos ni hermanos varones, Juan Segismundo alegó tener derechos hereditarios, y fue un actor importante en la Crisis de la sucesión de Juliers-Cléveris. Con la muerte sin herederos del duque Alberto Federico en 1618, el ducado de Prusia finalmente pasó a Juan Segismundo, de esta manera, Brandeburgo y Prusia quedaron en unión personal con el heredero de la casa Hohenzollern, unión que duraría 300 años y que inicialmente sería conocida bajo la dualidad Brandeburgo-Prusia. Juan Segismundo murió al año siguiente, y su hijo, Jorge Guillermo de Brandeburgo, lo sucedió.

No obstante, y a pesar de que los Hohenzollern de Brandeburgo lograron obtener ganancias territoriales importantes gracias a matrimonios estratégicos, no estaban en condición de hacer valer su autoridad en sus territorios si eran retados con la fuerza. La guerra de los treinta años fue un desastre para Brandeburgo, que fue ocupada sucesivamente por los bandos en conflicto, siendo arrasada y saqueada a lo largo de la guerra, sin embargo, Prusia quedó fuera de los campos de batalla y sirvió de refugio de los suecos al margrave hasta su muerte. El ambivalente Jorge Guillermo tampoco fue capaz de sostener sus pretenciones hereditarias al ducado de Pomerania, y al morir en 1640 entregó a su hijo, Federico Guillermo, un territorio muy debilitado con una fuerza militar inferior a la de sus enemigos. No obstante, al finalizar la guerra en 1648, Brandeburgo-Prusia recibió la parte oriental de Pomerania, un territorio mayor al que recibió Suecia, a pesar de que su importancia militar era considerablemente menor.3 La explicación se encuentra en el potencial de Brandeburgo-Prusia, no en su poderío actual, las dos principales dinastías en conflicto, los Borbones en Francia y los Habsburgo en Austria, tenían planes similares aunque conflictivos para el Electorado de Federico Guillermo. Por su parte, Francia quería fortalecer a un Estado alemán para hacer contrapeso a los Habsburgos, la casa del Emperador;4 estos últimos querían fortalecer a Brandeburgo para que hiciese contrapeso a Suecia, ya que desde 1648 compartirían fronteras.3

No obstante, a pesar de que la Paz de Westfalia premió territorialmente a Brandeburgo, al igual que en 1618, los Hohenzollern no estaban en condición de defender sus adquisiciones. Por este período, un consejero del elector Federico Guillermo consideró en un informe que Polonia estaba buscando la oportunidad para arrebatarle Prusia, Suecia estaba haciendo lo mismo con Pomerania, y los territorios ganados en la sucesión de Juliers-Cléveris estaban al merced de las Provincias Unidas. Para enfrentar esta debilidad, el Elector de Brandeburgo empezó a expandir su ejército, llegando a tener 25 mil soldados para 1655, suficientes como para jugar un papel importante en la Batalla de Varsovia como aliado de Suecia contra Polonia durante el "El Diluvio". Federico Guillermo logró obtener entonces la garantía del rey Carlos X de Suecia de que no intentaría arrebatarle Prusia, y el primero por su parte le juró vasallaje. Sin embargo, apenas el ejército sueco se retiró al norte a pelear contra Dinamarca, el Elector cambió de bando y se alió con el rey polaco, quien fue a su vez presionado por Leopoldo de Habsburgo, quien estaba postulado a Emperador y quería contar con el voto de Brandeburgo, para que ratificase la soberanía de los Hohenzollern sobre Prusia. De esta manera, los ejércitos de Federico Guillermo lideraron el ataque de la coalición austríaca-polaca-brandeburguesa contra Suecia, derrotándola decisivamente. Brandeburgo-Prusia logró controlar toda la Pomerania, pero a pesar de su creciente importancia militar, seguía siendo un poder menor en la política internacional, y le fueron arrebatadas todas sus ganancias territoriales en esta guerra en el Tratado de Oliva, principalmente por presión francesa, que ahora velaba por Suecia. El reconocimiento internacional del dominio brandeburgués sobre Prusia fue entonces la única ganancia que los Hohenzollern pudieron sacar de la Guerra del Norte de 1655-1660.

1701: El crecimiento de Brandeburgoeditar

Federico Guillermo, el "Gran Elector" de Brandeburgo-Prusia, murió en 1688. Sus propiedades pasaron a su hijo Federico III (1688-1701), que se convirtió en el rey Federico I de Prusia (1701-1713). A excepción del Ducado de Prusia, todas las tierras de Brandeburgo formaban parte del Sacro Imperio Romano Germánico, en esa época bajo el gobierno hereditario de la Casa de Habsburgo. Puesto que había sólo un Rey de los Germanos en el Imperio, Federico obtuvo el consentimiento del Emperador Leopoldo I (a cambio de la alianza contra Francia en la Guerra de Sucesión Española) para adoptar (en Königsberg, el 18 de enero de 1701) el título de "Rey en Prusia" con base en sus territorios no imperiales. El título pasó a ser de aceptación general con el Tratado de Utrecht.

1701-1740: El joven reinoeditar

El nuevo Reino de Prusia era muy pobre —todavía no se había recuperado totalmente de la devastación de la Guerra de los Treinta Años— y su territorio abarcaba más de 1.200 km², que iba desde las tierras del Ducado de Prusia, en la costa sureste del mar Báltico, pasaba por el área central de los Hohenzollern en Brandeburgo y acababa en los enclaves del Ducado de Cléveris, Condado de Mark y Ravensberg, en Renania. En 1708, aproximadamente un tercio de la población del Ducado de Prusia fue afectada por la peste bubónica.5 La peste llegó a Prenzlau en agosto de 1710, pero desapareció antes de alcanzar la capital, Berlín, que se situaba a sólo 80 km de allí.

La derrota de los suecos por parte de Rusia, Sajonia, Polonia, Dinamarca-Noruega, Hanóver y Prusia en la Gran Guerra del Norte (1700-1721) marcó el final del dominio sueco en el litoral sur del mar Báltico. En el Tratado de Estocolmo pruso-sueco (enero de 1720), Prusia recuperó Stettin (Szczecin) y otras partes de las posesiones suecas en Pomerania. Los Hohenzollerns de Brandeburgo habían obtenido la reversión del Ducado de Pomerania desde 1472 (anteriormente, Pomerania ya había sido anexada a Brandeburgo-Prusia en 1648 por la Paz de Westfalia).

Durante este tiempo, el plan trazado por el Gran Elector alcanzó su clímax.

1740-1760: Las guerras de Silesiaeditar

Adolph Menzel: Mesa redonda, el Rey Federico II (centro) en Sanssouci con Voltaire (izquierda) y los principales científicos de la Academia de Ciencias de Berlín, 1750.
Escudo de Brandeburgo.

En 1740, el Rey Federico II (Federico el Grande) subió al trono. Valiéndose de un supuesto tratado de 1537 (vetado por el emperador Fernando I), por el cual partes de Silesia pasarían a Brandeburgo tras la extinción de la dinastía Piast, Federico invadió Silesia, dando inicio a la Guerra de Sucesión Austríaca. Tras la rápida ocupación de Silesia, Federico ofrecería protección a la Archiduquesa María Teresa de Austria si la provincia volvía a su dominio. La oferta fue rechazada, pero Austria encontró otros oponentes y Federico fue lo bastante hábil para conseguir la cesión formal con el Tratado de Berlín de 1742.

Para sorpresa de muchos, Austria consiguió anular la ventaja de Prusia en la guerra. En 1744, Federico invade de nuevo áreas del Imperio para evitar represalias y reivindicar, esta vez, la provincia de Bohemia. No tuvo éxito, pero la presión francesa sobre el aliado de Austria, Gran Bretaña, llevó a una serie de tratados y acuerdos que culminaron en 1748 con la rúbrica del Tratado de Aquisgrán, que restauró la paz y concedió a Prusia la mayor parte del territorio de Silesia.

Humillada por la cesión de Silesia, Austria buscó una alianza segura con Francia y Rusia, mientras que Prusia intentaba aproximarse a Gran Bretaña ("Revolución Diplomática"). Cuando Federico invadió Sajonia y Bohemia durante unos pocos meses de 1756-1757, dio comienzo la Guerra de los Siete Años.

Esta guerra fue una lucha desesperada para los prusianos, y la forma como la llevaron causó en Europa un gran respeto por las habilidades del ejército de Federico. Enfrentándose simultáneamente a Austria, Rusia, Francia y Suecia y teniendo sólo como aliados a Hanóver (y Gran Bretaña, en lo referente al continente), Federico consiguió evitar importantes invasiones hasta octubre de 1760, cuando el ejército ruso ocupó por un corto periodo de tiempo Berlín y Königsberg. Sin embargo, la situación se fue agravando hasta la muerte de la emperatriz Isabel de Rusia. La ascensión al trono ruso del simpatizante de las causas prusianas Pedro III alivió la presión en el frente oriental. Suecia también abandonó la guerra en esa misma ocasión.

Al derrotar al ejército austríaco en la Batalla de Kunersdorf y confiando en el continuado éxito británico contra Francia en el escenario de la guerra colonial, Prusia fue, al fin, capaz de forzar un statu quo ante bellum en el continente. Este resultado confirmó el papel principal de Prusia en los Estados alemanes y lo consolidó como una gran potencia europea. Federico, intimidado por las últimas derrotas de Prusia, vivió sus últimos días como un gobernante pacífico.

1772, 1793, 1795: Particiones de Poloniaeditar

Por el este y el sur de Prusia, la República de las Dos Naciones se había ido debilitando gradualmente a lo largo del siglo XVIII. Preocupado por la creciente influencia rusa en los asuntos polacos y por una posible expansión del Imperio ruso, Federico participó en la primera partición de Polonia entre Rusia, Prusia y Austria en 1772 a fin de mantener el equilibrio de fuerzas. El Reino de Prusia anexionó la mayoría de las provincias polacas de Prusia Real, incluida Varmia. Las tierras anexadas habían sido organizadas en el año siguiente como Provincia de Prusia Occidental (Westpreußen). El nuevo territorio se ligó a Prusia Oriental (Ostpreußen - territorio anteriormente conocido como Ducado de Prusia) con Pomerania (Pommern), uniendo entre sí los territorios orientales del reino.

Después de la muerte de Federico en 1786, su sobrino Federico Guillermo II continuó las particiones, ganando una gran parte del oeste de Polonia en 1793.

En 1795, deja de existir el Reino Polaco, y un gran territorio (inclusive Varsovia) al sur de la Prusia Oriental pasa a ser parte de Prusia. Esos nuevos territorios se organizaron en las Provincias de Nueva Silesia (Neuschlesien), Prusia del Sur (Südpreußen) y Nueva Prusia Oriental (Neuostpreußen).

1806-1815: Guerras Napoleónicaseditar

Charles Meynier: Napoleón en Berlín, después de derrotar a las tropas prusianas en la Batalla de Jena, el ejército francés entra en Berlín el 27 de octubre de 1806.

En 1806 fue abolido el Sacro Imperio Romano Germánico como resultado de las victorias de Napoleón Bonaparte sobre Austria. El título de Kurfürst (Príncipe elector) de Brandeburgo ya no tenía sentido y se suprimió. Antes de eso, el soberano Hohenzollern había ostentado muchos títulos, desde el de Jefe de la Iglesia Evangélica hasta el de Rey, Elector, Gran Duque y Duque de varias regiones y reinos bajo su gobierno. Después de 1806, era simplemente el Rey de Prusia.Desde ese entonces Prusia no fue el mismo.

Como consecuencia de la derrota prusiana en la Batalla de Jena-Auerstedt en 1806, el Rey Federico Guillermo III fue forzado temporalmente a huir a Memel. Después del Tratado de Tilsit en 1807, Prusia perdió casi la mitad de su territorio, incluidas las tierras ganadas en las Segunda y Tercera Particiones de Polonia (que ahora se resumía al Ducado de Varsovia) en las tierras al oeste del río Elba. Lo que quedó del Reino fue ocupado por las tropas francesas (pagando Prusia todos los gastos de su manutención) y el Rey estuvo obligado a hacer una alianza con Francia y adherirse al Bloqueo Continental.

Tras la derrota de Napoleón en Rusia, Prusia se desvinculó de la alianza y participó del lado de la Sexta Coalición durante las "Guerras de Liberación" (Befreiungskriege) contra la ocupación francesa. Las tropas prusianas, bajo el mando del Mariscal Gebhard Leberecht von Blücher, contribuyeron de forma crucial en la Batalla de Waterloo de 1815 a la victoria final sobre Napoleón.

1815: Prusia después de Napoleóneditar

Expansión de Prusia 1807-1871.

La recompensa de Prusia por su participación en la derrota de Napoleón vino con el Congreso de Viena, en el que Prusia recuperó la mayor parte de sus territorios perdidos e incluso ganó el 40% del Reino de Sajonia y la mayor parte de Renania. Muchos de los territorios anexados en la Tercera Partición de Polonia fueron entregados al Congreso de Polonia bajo el gobierno ruso.

Debido a estas nuevas adquisiciones prusianas, el reino se reorganizó en diez provincias. La mayor parte del Reino, aparte de las provincias de Prusia Oriental, Prusia Occidental y Posen, pasó a integrar la Confederación Germánica, que sustituyó al extinto Sacro Imperio Romano Germánico.

Como consecuencia de las Revoluciones de 1848, los principados de Hohenzollern-Sigmaringen y Hohenzollern-Hechingen fueron anexionados por Prusia en 1850.

1848-1871: Las guerras germanas de unificacióneditar

Medio siglo después del Congreso de Viena, había un conflicto de ideales dentro de la confederación entre la formación de una única nación alemana y la conservación de la actual unión de pequeños Estados. La creación de la Unión Aduanera Germana (Zollverein) en 1834, que excluía a Austria, aumentó la influencia prusiana sobre los Estados miembros. Como consecuencia de las Revoluciones de 1848, el Parlamento de Fráncfort ofreció la corona de una Alemania unificada al Rey Federico Guillermo IV. Éste rehusó la oferta alegando que las asambleas revolucionarias no podían conceder títulos reales. Pero había otras dos razones por las que la rechazó: porque no era suficiente para terminar con la lucha interna de poder entre Austria y Prusia y porque todos los reyes prusianos (hasta aquel momento, incluyendo a Guillermo I) temían que la formación de un Imperio alemán significase el fin de la independencia de Prusia.

En 1848, las acciones emprendidas por Dinamarca contra los ducados de Schleswig y Holstein llevaron a la Primera Guerra de Schleswig (1848-1851) entre Dinamarca y la Confederación Germánica, que acabó con la derrota de la primera. No obstante, Prusia fue forzada a consentir que Dinamarca se quedase con ambos ducados.

En 1862, el Rey Guillermo I eligió a Otto von Bismarck para que ocupase el cargo de Primer Ministro de Prusia. Estaba determinado a unir los Estados Germanos bajo el dominio prusiano y, para ello, llevó a Prusia a tres guerras que culminaron con la conquista de este objetivo.

La primera de ellas fue la Segunda Guerra de Schleswig (1864), que Prusia inició y ganó con la ayuda de Austria. Dinamarca fue derrotada y entregó los ducados de Schleswig y Holstein a Prusia y Austria, respectivamente.

La consecuencia de la Guerra Austro-prusiana (1866)
     Prusia      Aliados de Prusia: Italia y 14 estados alemanesnota 1      Austria-Hungría      Aliados de Austria: 11 estados alemanesnota 2      Estados neutrales: Liechtenstein, Limburgo, Luxemburgo, Reuss-Schleiz, Sajonia-Weimar-Eisenach, Schwarzburgo-Rudolstadt      Adquisiciones prusianas: Hanóver, Schleswig-Holstein, Hinterland de Hesse, Hesse-Kassel, Nassau y Fráncfort del Meno
Prusia alrededor de 1895.

La administración dividida de Schleswig y Holstein fue el motivo para la Guerra Austro-prusiana (1866 – también conocida como la Guerra de las Siete Semanas), en la que Prusia, aliada con el Reino de Italia y varios Estados germanos del Norte, declararon la guerra al Imperio austríaco. La coalición comandada por Austria fue derrotada y algunos Estados germanos (el Reino de Hanóver, el Electorado de Hesse, el Ducado de Nassau y la Ciudad Libre de Fráncfort) fueron anexionados a Prusia. Los territorios disputados de Schleswig y Holstein pasaron a estar bajo pleno dominio prusiano. Gracias a la adquisición de estos territorios fue posible la unión de los territorios de Renania y Westfalia con el resto del Reino. Fue en ese momento cuando Prusia alcanzó su mayor extensión, que mantuvo hasta la extinción del Reino en 1918.

La Confederación Germánica fue sustituida en 1867 por la Confederación Alemana del Norte, bajo el dominio de Prusia, y con alianzas militares con los Estados germanos del Sur (excepto Austria). La unificación de Alemania Kleindeutschland planeada por Bismarck estaba muy cerca de concretarse. El Rey Guilllermo estaba determinado a conquistar el territorio de Austria, aunque Bismarck le convenció para que abandonase la idea (Bismarck veía en Austria un valioso aliado futuro).

El acto final fue la Guerra Franco-prusiana (1870), en la que Bismarck forzó al Emperador Napoleón III de Francia a declarar la guerra contra Prusia. Mediante la activación de las alianzas alemanas establecidas tras la Guerra Austro-prusiana, los Estados Germanos se unieron y derrotaron rápidamente a Francia. Esta victoria comandada por Prusia posibilitó la creación del Imperio alemán, y Guillermo fue proclamado Káiser Guillermo I el 18 de enero de 1871 (justo 170 años después de la coronación del primer rey prusiano, Federico I) en la Galería de los Espejos de Versalles, en los alrededores de París, mientras la capital francesa todavía se encontraba asediada.

1871-1918: Apogeo y caída de Prusiaeditar

Con el Imperio alemán liderado por Prusia, Bismarck deseó preservar la paz en Europa y para tal efecto actuó en el Congreso de Berlín. El nuevo Imperio alemán fortaleció aún más las buenas relaciones ya existentes con el Reino Unido (el Káiser Federico III se casó con la hija primogénita de la Reina Victoria del Reino Unido). Sin embargo, todo cambió con la muerte de Federico III en 1888 (después de sólo 99 días en el trono) y la ascensión de su hijo de 29 años de edad, Guillermo II. El nuevo Káiser rompió rápidamente las buenas relaciones con las familias reales británica y rusa (a pesar de ser íntimo de ellas), convirtiéndose en su rival y, por último, en su enemigo.

Guillermo II destituyó a Bismarck de sus funciones en 1890 y puso en marcha una campaña de militarización e interferencia en la política exterior que produjo el aislamiento de Alemania. Un análisis incorrecto del conflicto austrohúngaro con Serbia por parte del Káiser y los precipitados planes de movilización de varias naciones llevaron al desastre de la Primera Guerra Mundial (1914–1918). Como precio por su retirada de la guerra, los bolcheviques pasaron el control de grandes regiones del oeste del Imperio ruso, algunas de ellas fronterizas con Prusia, al Imperio alemán según los términos del Tratado de Brest-Litovsk (1918). Sin embargo, el dominio alemán sobre esos territorios sólo duró unos pocos meses a causa de la derrota sufrida por los efectivos militares alemanes y como consecuencia de la Revolución Alemana, que provocó la abdicación y el exilio del Káiser.

El Tratado de Versalles, que consideró a Alemania única responsable de la guerra, se firmó en la Galería de los Espejos de Versalles, el mismo lugar donde se había creado el Imperio alemán. Con la abdicación de Guillermo II en 1918, el Reino de Prusia dejó de existir y fue sustituido por el Estado Libre de Prusia.

Siglo XXIeditar

Actualmente, la dinastía Hohenzollern permanece destronada, y el Reino de Prusia extinto. Pero la dinastía sigue existiendo, y el príncipe imperial Jorge Federico de Prusia es heredero legítimo al trono.

Políticaeditar

Ludwig von Elliott: Sesión del Parlamento Nacional (Paulskirche, Fráncfort del Meno), en junio de 1848.

El Reino de Prusia fue una monarquía absolutista hasta las Revoluciones de 1848 en los Estados germanos, tras las cuales Prusia se convirtió en una monarquía constitucional, siendo elegido Adolf Heinrich von Arnim-Boitzenburg primer ministro. Tras la primera constitución de Prusia, se formó un parlamento bicameral. La cámara baja o Landtag fue elegida por todos los contribuyentes de impuestos, que fueron divididos en tres clases según la cantidad de impuestos pagados. Esto permitió que sólo un tercio de los votantes eligiesen al 85% de los parlamentarios, asegurando un mayor predominio de los elementos más prósperos de la población. La cámara alta, que más tarde se rebautizaría como Herrenhaus ("Casa de los Lores"), la elegía el rey. Él era el que ostentaba la autoridad total sobre el ejecutivo y los ministros eran sólo de su responsabilidad. Como consecuencia, la clase de los grandes propietarios de tierras, los junkers, permaneció intacta, sobre todo en las provincias orientales.

Subdivisiones de Prusiaeditar

Las regiones que dieron inicio al Reino de Prusia fueron el Margraviato de Brandeburgo y el Ducado de Prusia, que juntas formaban Brandeburgo-Prusia. Pomerania Posterior había sido adquirida por Prusia en 1648. Sumadas a las conquistas recientes de Suecia en 1720, esta región pasaría a ser más tarde la provincia de Pomerania. Las adquisiciones prusianas en las Guerras de Silesia llevaron a la formación de la provincia de Silesia en 1740.

Tras la Primera Partición de Polonia en 1772, la recién anexada Prusia Real y Varmia se habían convertido en la provincia de Prusia Occidental, mientras que el Ducado de Prusia (junto con parte de Varmia) habían pasado a conformar la provincia de Prusia Oriental. Otras anexiones a lo largo del río Noteć (Netze) formaron el Distrito de Netze. Tras las segunda y tercera particiones (1793-1795), las nuevas adquisiciones prusianas constituyeron las provincias de Nueva Silesia, Prusia del Sur y Nueva Prusia Oriental, siendo dividido el Distrito de Netze entre las Prusias Occidental y del Sur. Finalmente, esas tres provincias fueron perdidas en favor del Reino del Congreso después del Congreso de Viena en 1815, excepto la parte occidental de Prusia del Sur, que formaría la provincia de Posen.

Las diez provincias del Reino de Prusia, después del Congreso de Viena (1815). Los otros Estados miembros de la Confederación Germánica están mostrados en gris. El Cantón de Neuchâtel, en el suroeste, estuvo bajo la administración prusiana hasta 1848.

Después de que Prusia hiciese la mayor parte de sus conquistas, después del Congreso de Viena se habían creado un total de diez provincias, cada una de ellas subdivididas en regiones administrativas menores conocidas como Regierungsbezirke. Las provincias eran:

En 1822, las provincias de Jülich-Cléveris-Berg y del Bajo Rin se fusionaron para formar la Provincia del Rin. En 1829, las provincias de Prusia Oriental y Occidental se unieron para constituir la provincia de Prusia, pero volvieron a separarse en 1878. Los principados de Hohenzollern-Sigmaringen y Hohenzollern-Hechingen habían sido anexionados en 1850 y vinieron a formar la Provincia de Hohenzollern.

Después de la victoria de Prusia en la Guerra Austro-prusiana, los territorios anexados por ésta habían sido reorganizados en tres nuevas provincias: Hanóver, Hesse-Nassau y Schleswig-Holstein.

Véase tambiéneditar

Notaseditar

  1. Los aliados de Prusia en la guerra austro-prusiana eran: Anhalt, Bremen, Brunswick, Lauenburgo, Lippe-Detmold, Lübeck, Hamburgo, Mecklemburgo-Schwerin, Mecklemburgo-Strelitz, Oldemburgo, Sajonia-Altenburgo, Sajonia-Coburgo-Gotha, Schwarzburgo-Sondershausen, Waldeck-Pyrmont
  2. Los aliados austríacos en la guerra austro-prusiana eran: Baden, Baviera, Hanóver, Hesse-Darmstadt, Hesse-Kassel (o Hesse-Cassel), Nassau, Reuss-Greiz, Sajonia-Meiningen, Sajonia, Schaumburg-Lippe, Württemberg

Referenciaseditar

  1. a b «Königreich Preußen (1701–1918)» (en alemán). Consultado el 02-05-2007.
  2. «German Empire: administrative subdivision and municipalities, 1900 to 1910» (en alemán). Consultado el 02-05-2007.
  3. a b Wilson, 2009, p. 717
  4. Clark, 2006, p. 48
  5. Walker, Mack, The Salzburg transaction: expulsion and redemption in eighteenth-century Germany, (Cornell University Press, 1992), 74.

Bibliografíaeditar

  • Clark, Christopher (2006). Iron Kingdom (en inglés) (1ª edición). Cambridge: Penguin Group. ISBN 978-0-674-02385-7. 
  • Wilson, Peter H. (2009). The Thirty Years War (en inglés) (1ª edición). London: Penguin Books, Ltd. ISBN 978-0-674-03634-5. 








Creative Commons License